Ángel Arroyo, una de las grandes figuras del ciclismo español de los años ochenta, ha fallecido a los 70 años. Se marcha el corredor que devolvió a España al podio del Tour de Francia y que abrió una puerta por la que después pasarían Pedro Delgado y Miguel Indurain. Un ciclista bravo, intuitivo y poderoso, nacido para trepar cuando las carreteras eran estrechas, las bicicletas pesaban demasiado y las carreras se resolvían a golpe de instinto.

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