Entrevistar a los hermanos gemelos Jean y Pierre Ravier habrá sido un sueño que ya no se cumplirá. Un pesar. Jean falleció a finales de septiembre camino de cumplir 89 años de una vida de aventura, fraternidad y comunión con la naturaleza imposible de glosar. En las décadas de los 50, 60 y 70 del pasado siglo, la cordada indestructible perfeccionó el maravilloso juego del pirineísmo de dificultad, la búsqueda incesante, sistemática y brillante de itinerarios verticales a ambos lados de los Pirineos. Todavía hoy resulta un galimatías explicar cómo los dos franceses fueron capaces de estrenar más de 200 vías de escalada con el material de la época, escalando solo los fines de semana, formando sendas familias y sin haberse entrenado jamás. Quizá baste decir lo que muchos apreciaban: eran dos, pero parecían veintidós.

