Como temía Carlos Ortega y deseaba Xavi Pascual, Emil Nielsen, el mágico portero danés que pasó del Barcelona al Veszprem este verano, resultó mortal para las aspiraciones del club catalán de lograr su séptimo Mundial de clubes y decisivo para que el equipo húngaro se tomara la revancha de la final perdida el año pasado ante el Barça (30-31, tras la prórroga) y se impusiera por un tremendo 42-33.

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