El teléfono de Samuel Sánchez no deja de recibir notificaciones. Benjamín Noval, un chico al que conoce desde que nació, acaba de conquistar los títulos mundiales júnior de contrarreloj y ruta en Montreal. España celebra sus dos arcoíris y el campeón olímpico de Pekín siente el orgullo de quien ha acompañado su crecimiento. Pero, entre felicitación y felicitación, Samuel quiere recordar algo: para que un corredor llegue hasta ese podio, alguien tiene que sostener durante años el camino. “Miramos el euro en cada carrera, cada viaje y cada pieza de material porque vamos siempre al límite buscando siempre lo mejor para el desarrollo de nuestros ciclistas. Benja lo sabe”, explica.

