Juan Ayuso había guardado fuerzas para el momento en que Montreal dejara de ser una carrera y se convirtiera en una eliminación. Durante buena parte del Mundial logró mantenerse a resguardo, sin apenas recibir el viento. Estaba donde quería. Pero, cuando faltaban tres vueltas y la prueba empezó a decidirse, su cuerpo dejó de responder.

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