Nico Laprovittola tiene 36 años. Ricky Rubio, 35. Y en la final de la Supercopa Endesa, los dos volvieron a demostrar que el DNI no entiende de baloncesto. Pero si hubo un nombre que se salió de la fotografía fue el del argentino, protagonista indiscutible del partido exhibiendo talento, personalidad y capacidad para decidir. Una actuación que sirve como perfecta tarjeta de presentación para una Liga Endesa que, cada vez más, obvia la fecha de nacimiento.

