Jugar bien, sí. Ganar, sobre todo. El Madrid cumplió con el principal mandamiento grabado en su escudo con su triunfo ante el Olympiacos en la final de la primera edición de la Supercopa de la Euroliga, celebrada en Abu Dabi. Y adornó el éxito con un juego fluido que tumbó al campeón de Europa y que comienza a dar señales de esa identidad que Pedro Martínez pretende grabar en el equipo madridista. El técnico debutó en competición oficial con el primer título, el mejor punto de partida para ganar el tiempo con el que asentar sus pensamientos en una plantilla muy renovada.

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