Para un apasionado de la moda, ganar una medalla olímpica en un periodo en el que las dos grandes capitales de las tendencias acogieron los Juegos, París -los de verano en 2024- y Milán, los de invierno del 26, de forma consecutiva, fue un capricho de los dioses. El piragüista Pau Echaniz, de la elegante San Sebastián, fue bronce en las aguas bravas de Vaires sur-Marne. Es un deportista singular, el virtuosismo que demostró con la pala para conseguir una medalla que le han robado y aún no ha recuperado, lo replica luego con los patrones y las máquinas de coser.

