Recibir una herencia suele asociarse a la posibilidad de recibir una vivienda, dinero, vehículos u otros bienes de un familiar fallecido. Sin embargo, el patrimonio que deja una persona no está formado únicamente por activos. También puede incluir préstamos, avales y otras obligaciones que pasan a formar parte de la sucesión. Por eso, aceptar una herencia sin conocer previamente su situación económica puede convertirse en un problema para quien la recibe.

