Puños apretados, alegría, pero con moderación, aunque con más efusividad que en Aragón. En Ducati celebraron el pleno de Marc Márquez en el Gran Premio de San Marino de MotoGP con euforia contenida. Había sonrisas, abrazos y cánticos, porque ganar en casa siempre gusta más, pero con cierta contención, pues queda mucho certamen.

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