
“¡Pesa pila!”, decía Iyana Martín sobre la medalla de bronce que colgaba de su cuello tras firmar ante Alemania una nueva exhibición en el Mundial femenino de baloncesto de Berlín. El lenguaje desenfadado, los bailes con sus compañeras en las redes sociales y una ambición y confianza en sí misma que sorprenden a sus 20 años forman parte de la arrolladora personalidad de la genial base asturiana. Iyana Martín es un torbellino en la pista y fuera, símbolo de una selección sin complejos que tuteó a Estados Unidos en la semifinal y que ha subido al podio mundial en lo que se adivina como el comienzo de una nueva era del baloncesto femenino español. Es la generación Iyana, la que lidera junto a su gran amiga y alma gemela Awa Fam. Juntas llevan compitiendo en la selección desde la categoría sub-13 y juntas han caminado desde esos sueños de la niñez hasta una medalla en la Copa del Mundo y la WNBA.

