«¿Está Pecco? Sólo quería darle ánimos». Le decía un fan a un mecánico de Ducati a la puerta del box en Misano. «Lo siento, ya se ha ido», le respondía. Porque Bagnaia es uno de los más queridos por todos: aficionados, equipos y hasta prensa en MotoGP. Por eso, a nadie le gusta verle en esta situación tan mala en la que está.

