En la noche de Diomande, otra vez Arda. Y menos mal. En su versión corta, 15 minutos, el turco dio un recital para acabar con los pitos del Bernabéu y lanzar un mensaje: si alguien debe ser intocable en el Madrid, es él.


En la noche de Diomande, otra vez Arda. Y menos mal. En su versión corta, 15 minutos, el turco dio un recital para acabar con los pitos del Bernabéu y lanzar un mensaje: si alguien debe ser intocable en el Madrid, es él.