“¡Que vengan los jugadores! ¡Que vengan los jugadores!”, gritó la Grada de Animación del Camp Nou. Los muchachos de Xavi Hernández ya estaban en el vestuario y la hinchada los reclamaba. El técnico ordenó a sus futbolistas regresar al campo para agradecer a su afición. “Han demostrado un apoyo incondicional desde que estoy en el club”, expuso el preparador azulgrana. Ante el Bayern, el comportamiento del público tuvo un gesto adicional: el partido comenzó con el Barça eliminado de la Champions League. “Había más de 80.000 personas (84.016 espectadores). El ambiente ha sido extraordinario”, añadió el técnico catalán. Pedri explicó qué les había demandado Xavi en la previa del duelo: “Nos había pedido que tirásemos de orgullo, que se lo debíamos a la afición”. “Pero”, se sumó Ter Stegen, “obviamente que el resultado del Inter ha influido. Era un tema de orgullo. Anímicamente, era una sensación rara”. Marcos Alonso coincidió con el portero alemán: “Era un partido complicado de jugar”.

