Dejar las llaves puestas por dentro de la cerradura es una costumbre bastante extendida en algunos hogares. La idea parece sencilla: si la llave permanece colocada en el interior, quien intente abrir desde fuera tendrá más dificultades. Sin embargo, Álex, profesional de la cerrajería y creador de contenido, sostiene que esta práctica no supone una protección adicional frente a un ladrón y sí puede acabar provocando un problema al propio propietario.

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