Ha sido una semana de opiniones encontradas en el coliseo blanco. La derrota ante el Betis y la sufrida victoria frente a un Inter que llevaba una veintena de partidos sin perder polarizaron al madridismo, y buena parte de ese descontento recayó sobre Vinicius. El brasileño fue pitado por un sector del graderío pese a firmar un partido notable en lo defensivo, y en alguna acción se llevó la reprimenda en forma de silbido. Por eso, coser ese abrazo roto entre el Bernabéu y su 7 se erigió en el eje de la comparecencia de Mourinho en la previa del partido de hoy contra el Rayo.

