Los futbolistas actuales vienen picardeados. Ya son capaces de articular un personaje y convertir la fama en una marca. Y cuando se acerca la votación del Balón de Oro, fábrica de prestigio, la oportunidad de venderse los trasciende: compromete a jugadores, entrenadores y clubes. Todos alineados para posicionar a un futbolista.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *