Si hubiera que definir el concepto de jerarquía bastaría con mentar al Cuti Romero. Se preveía antes de llegar, se percibió incluso antes de debutar y se confirmó con su primera titularidad: el Atlético ya tiene a su líder. No le hace falta portar el brazalete de capitán al que oposita con fuerza en Argentina tras la retirada de Messi para mandar dentro y fuera del verde. Un baluarte para rearmar la defensa y una arrolladora personalidad para el vestuario, incluyendo la gestión de la recuperación de Julián Alvarez.

