LaVuelta volvió del descanso como vuelven las carreras que ya saben quién manda. Sin sobresaltos, sin grandes montañas, sin la épica de las cumbres, pero con una certeza cada vez más incómoda para el resto del pelotón: cuando Visma decide que una etapa termina al esprint, casi siempre termina como Visma quiere. En Palos de la Frontera, con el mar cerca y la carretera estirada bajo un sol bravo, Matthew Brennan volvió a ganar. Otra vez. Y detrás de su triunfo estuvo, como tantas veces en esta Vuelta, la sombra de Wout van Aert, convertido en guardaespaldas, lanzador, policía y dueño del ritmo.

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