La Champions trae al Bernabéu en el estreno del curso europeo a un rival de campanillas, el Inter, un equipo con el que Mourinho fue campeón de Europa precisamente en este escenario. Aquella victoria le proyectó al Madrid, que tenía mucho que agradecerle porque eliminando al Barça en la semifinal previa evitó al madridismo el sofoco de ver a los blaugrana jugar esa final en este escenario. En la sala de prensa, un colega italiano afincado en Madrid le regaló ayer un aspersor, recuerdo del intempestivo riego con el que el Camp Nou le obsequió como represalia por ello.

