Eslovenia parece empeñada en fabricar estrellas en serie. Mientras el ciclismo todavía trata de explicar el fenómeno de Tadej Pogacar y Primoz Roglic continúa peleando por ampliar su historia, aparece Jakob Omrzel: 20 años, 1,85 metros, apenas 62 kilos y una forma de pedalear que empuja a buscar parecidos. Él lleva tiempo intentando escapar de ellos. “No quiero que me conozcan como la copia de otro”, ha advertido en numerosas ocasiones cada vez que le hablan de sus compatriotas.

