Hay ciclistas a los que uno termina reconociendo también por la forma en la que atraviesan los malos momentos. Mikel Landa nunca ha sido de esconder demasiado lo que siente. Cuando las piernas responden, se le nota. Cuando no, también. Y este 2026 le ha obligado a pasar demasiados días lejos de sí mismo. LaVuelta arrancó como una prolongación de esa temporada torcida, con sensaciones que no llegaban y con el cuerpo todavía buscando un sitio desde el que volver a competir de verdad. Ahora, al menos, algo empieza a moverse. No es todavía el Landa de los ataques lejanos ni el que convierte una montaña en una invitación al caos, pero sí un corredor que vuelve a mirar hacia arriba. “Ha costado un poquito el arranque, pero la semana pasada ya terminé un poquito mejor. El día de descanso también nos ha venido bien y soy optimista de cara a esta semana”, explica a MARCA. Todavía quedan jornadas para escaladores y él ya ha señalado algunas. “El sábado y luego la semana que viene, las que están allá por Granada y Málaga, que son las que mejor me vienen”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *