Julián está en un laberinto. Quizá sin salida, al menos que satisfaga a todas las partes implicadas. Seguro, quitamos ahora el quizá, que no será la que quiere un jugador que soñaba en azulgrana desde que se le convenció desde el Camp Nou que la opción era real. El problema, nunca lo fue. Jamás tuvo opciones reales de coger ese puente aéreo.

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