Dos años después de levantar como capitán de España la Eurocopa, Morata, descontento en el Como, ha dado la sorpresa al fichar por el Leganés, en Segunda División. Se puede hacer extraño, pero conviene recordar antes que nada que hay precedentes sonados a este movimiento. El glorioso Telmo Zarra alargó su carrera primero en el Indautxu y luego en el Barakaldo por mera afición, como hace ahora Morata, y Cruyff fichó en la 1980-81 por el Levante, si bien por motivos menos, digamos, edificantes sino meramente recaudatorios. En ambos casos su presencia en ese segundo escalón agitó positivamente al club escogido y llenó los campos que visitaba. Cruyff incluso llegó a pedir en Vitoria parte de la taquilla bajo amenaza de no jugar, puesto que la gran asistencia se debía a él.

