Al Barça se le ha puesto cara de francotirador en la Liga. Apunta, dispara y cobra el gol con la frialdad del pistolero que se sabe todos los rincones del Camp Nou. Los azulgrana han liquidado los dos últimos partidos con una eficacia y una precisión sin precedentes si no se rebobina hasta los tiempos del tridente Messi-Luis Suárez-Neymar. Aunque la nómina de delanteros es muy diferente y los equipos se parecen poco, los goles avalan al Barça. Hoy manda Lewandowski y quienes le acompañan a cada partido, una rueda de delanteros muy cambiante y de momento solvente, incluso cuando juega Dembélé. El francés fue la estrella de la noche en que Valverde regresaba al Camp Nou. La hinchada se engancha al equipo como si cada partido fuera una final y, por tanto, se impone la victoria sin excusa para no perder la senda del Madrid después de la caída del Bernabéu.

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