El lunes, después de lo acontecido en el Metropolitano, Julián se dio cuenta, quizá por primera vez, de que no había otra opción que marcharse al Arsenal. Asumía, al fin, que el sueño del Barça no iba a ser posible… Se acabaron, de esta manera, los cantos de sirena de su agente sobre la opción de seguir su carrera en el Camp Nou.

