<strong>El mundo del fútbol asiste con indignación (y el resto del deporte con grave preocupación) al desarrollo de la Ley del Deporte que se está ultimando en estos días.</strong> El borrador, sobre el que se viene trabajando desde hace más de un año, encaminado a renovar la ley vigente que data de hace tres décadas (1990), ha tomado una dirección inquietante.

