Dietrich Mateschitz fue un genio del marketing cuya historia está a la altura del imperio que creó, alrededor de la silueta de un búfalo rojo que tiene las cualidades de revitalizar a cualquiera que beba de una de sus latas. La cara más visible de Red Bull y su copropietario (posee un 49% de la empresa) falleció este sábado a los 78 años al no poder superar un cáncer que sufría desde hace ya tiempo. De esta forma, el gigante energético pierde a su principal impulso. La noticia la dio a conocer la escudería de Fórmula 1 de la compañía que este fin de semana compite en el Gran Premio de Estados Unidos, dos semanas después de que Max Verstappen celebrara la sexta corona mundial para el equipo. A diferencia de lo que ocurre en otras sociedades, en las que las decisiones se toman de forma mucho más coral, la influencia de Mateschitz en la agresiva política de expansión de la imagen de la marca siempre fue enorme, circunstancia que lleva a pensar que también lo será el vacío que deja.

