El rumor de la llanta lenticular cortando el aire sustituía el rugido sordo, industrial y tecnológico de los nuevos monoplazas de Fórmula 1 en el glamuroso trazado de Mónaco. 9,4 kilómetros revirados y estresantes sobre la cabra que han servido como punto de partida de la Vuelta a España del regreso triunfal de Tadej Pogacar, el ciclista insaciable.

