Regresó Zinedine Zidane al césped del Bernabéu con sonrisa de dentista 15 meses después de marcharse del banquillo del Madrid con una airada carta de despedida. Lo hizo para volver a entregarle, acompañado de Modric, el Balón de Oro a Karim Benzema (se lo dio también en la gala de París) y dos minutos más tarde enfiló el camino de la grada junto a su compatriota. El homenaje al delantero francés, que apareció en escena vestido de negro luto, se quedó en un fugaz hola y adiós.

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