Cayó desde la platea del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Parecía un trapo blanco más. Abajo, los jugadores argentinos festejaban como en un boliche la victoria sobre Inglaterra (1-2). Uno de ellos, LoCelso, recogió la prenda, la desplegó y era una pancarta que decía: ‘Las Malvinas son argentinas’. Otra vez la política, regada de sentimiento, pasión y goles, paseaba sobre el césped, y enfrente, el rival territorial, Inglaterra. Una historia con flecos desde 1982. En aquella ocasión se entrometió en la carrera de Ardiles. El Cuti Romero, nuevo fichaje del Atlético, no sufrirá lo mismo.

