Este curso 2026 está siendo el peor de Fernando Alonso desde que viste los colores verdes de Aston Martin. Y no tiene nada que ver con que el ovetense haya perdido facultades. No se le ha olvidado pilotar. Es una cuestión de que la escudería de Silverstone ha fallado de forma estrepitosa a la hora de confeccionar el coche para una temporada en la que se ha producido una revolución en la normativa técnica. El AMR26 nació mal desde el minuto 1 de partido. Adrian Newey no estuvo fino a la hora de diseñarlo… a lo que se debe añadir el desatino de Honda con el suministro de una catastrófica unidad de potencia (que generaba severas vibraciones) que les impedía incluso completar las vueltas de una carrera. O dicho de otra manera: el monoplaza era sumamente lento y escasamente fiable.

