<strong>Isco Alarcón</strong> sentirá un hormigueo diferente cuando se baje del autobús del Sevilla en la puerta del <strong>Santiago Bernabéu</strong>. Será recibido con pitos (todo su equipo) y deberá dirigirse hacia el <strong>vestuario visitante</strong>, del que probablemente ni se acuerde bien, llevando la memoria hacia su época como jugador del <strong>Málaga</strong>. Muchos años como jugador del <strong>Real Madrid</strong>. <strong>Nueve temporadas </strong>vistiendo de blanco y encadenando un éxito detrás de otro. Con puntos álgidos en su trayectoria, aunque también otros donde no supo ni pudo entender su papel secundario, para terminar defenestrado en la última temporada. <strong>Se llevó un palmarés al alcance de poquísimos futbolistas, con 19 títulos en el Real Madrid</strong>, donde lucen todas las Champions ganadas por esta generación. Y también esa sensación de haber abandonado el mejor barco cuando aún era demasiado pronto.

