En la madrugada del 23 de junio explotaban, en pleno Mundial, unas palabras de Julián Álvarez sobre su deseo de salir del Atlético de Madrid. Aquella noche, Argentina había ganado a Austria y Messi había entrado en la historia de los Mundiales. Poco le importó a la Araña aquello, ya que antepuso su futuro al buen ambiente de la selección albiceleste. Sus declaraciones desataron un terremoto. La estrella del club rojiblanco daba un paso que parecía no tener retorno. Mes y medio después, la situación no ha cambiado un ápice. Hoy, Julián se reencuentra con Simeone y sus compañeros, con las ideas muy claras por ambas partes. O, al menos, eso deslizan desde ambos frentes.

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