La natación femenina comienza a llenar parte del vacío que en las grandes competiciones ha dejado Mireia Belmonte. En el décimo aniversario del primer oro olímpico de una nadadora de nuestro país, el de la leyenda en Río 2016, la generación Z emitió buenas señales. Tanto en el relevo 4×200 como individualmente María Daza y, sobre todo, Estella Tonrath, firme baza a medalla el martes en los 200 espalda.

