La WNBA tiene un nuevo problema. Y no está en la pista. La liga se ha convertido en el último campo de batalla de la guerra cultural que divide a Estados Unidos por la participación de deportistas trans en el deporte femenino. Cathy Engelbert, comisionada de la competición, ha decidido mover ficha antes de que el conflicto se le vaya de las manos. La próxima semana reunirá a presidentes y directores generales de las franquicias para abordar una cuestión que ya ha provocado enfrentamientos dentro y fuera de los pabellones.

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