El Málaga ya sabe lo que es ganar en esta pretemporada. Después de los empates ante Leicester (3-3) y Al-Ittihad (2-2), el equipo de Juanfran Funes se estrenó con victoria frente a Al-Arabi (4-2) en un encuentro que volvió a dejar una doble lectura. La positiva, la pegada y el hambre ofensiva de un equipo que no entiende de especulaciones cuando tiene metros por delante. La menos amable, una fragilidad defensiva que vuelve a aparecer: siete goles encajados en tres amistosos. El dato queda maquillado por los nueve que ha marcado, pero obliga a tomar nota. Aaron Ochoa, Niño y Eneko Jauregi, por partida doble, pusieron los goles en un partido dominado de principio a fin por los blanquiazules.

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