El rugby español puede contarse como una historia de relevos. Tres generaciones, tres formas de entender el juego y una misma camiseta. La del representativo de 1969, Jesús Soriano, cuando el rugby sobrevivía con medios modestos y vocación amateur; la de Albert Malo, protagonista de una etapa de expansión y profesionalización; y la de Jon Zabala, capitán de un XV del León que mira al Mundial de 2027 con la ambición de consolidar el salto de nivel.

