Llegó a España desde Cuba con cuatro años, comenzó a jugar al voleibol a los siete y a los 13 dejó su casa para iniciar en Las Palmas una carrera que la ha llevado por algunas de las mejores ligas del mundo. La internacional española habla de sus sacrificios, su precoz debut con la selección, la depresión que sufrió en Polonia, la importancia de pedir ayuda y los sueños que todavía persigue: jugar en Japón y vivir algún día unos Juegos Olímpicos.

