El presidente del Rayo afirmó en la entrevista concedida a MARCA las situaciones intolerables que ha vivido en los últimos días, «pediré perdón un millón de veces que haga falta, pero hay límites que no se pueden sobrepasar. Son presuntamente los Bukaneros que están deseando que no juegue el Rayo en Vallecas para utilizarlo como arma arrojadiza contra mí. En la noche del domingos han aparecido pintadas en el estadio y en la ciudad deportiva, pero lo más grave ocurrió en un negocio de mi familia, donde colocaron pancartas con amenazas de muerte. Y ya el lunes antes de la reunión llevaron una corona funeraria mía a casa de mi madre. Estamos hablando de una mujer de 86 años, con una enfermedad cardíaca grave y un marcapasos, que sufrió un cuadro de ansiedad. Eso no puede tolerarse…»

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