<strong>El Madrid jugó en Elche por la noche como nos contó por la mañana Xavi que había jugado su Barcelona en el Clásico: a lo que quería. Sólo que en el caso del líder fue verdad</strong>. Para evitar la relajación post Barça Ancelotti, escarmentado después de varios finales inciertos, exigió tensión desde el primer momento a los suyos frente a un colista que no conoce la victoria. Le hicieron caso y los primeros quince minutos fueron un suplicio para el Elche: un gol encajado, otro anulado por un centímetro, un posible penalti y una ocasión de Benzema que sacaron bajo palos. <strong>El maestro Karim quería celebrar su Balón de Oro con los jóvenes discípulos y qué mejor manera de homenajearle que brindando un recital de fútbol de salón: paredes, triangulaciones, pases, tacones… Billar. Valverde, Rodrygo y Vinicius, muy enchufados, se recreaban, Kroos dirigía batuta en mano</strong> y entre tanta felicidad y tanta facilidad sólo el VAR se encargó de enfriar la fiesta anulando hasta tres goles, dos de ellos a Benzema y dos de ellos casi inapreciables. <strong>Rodrygo demostró que merece la titularidad tanto como los demás y se le vio especialmente inspirado en su conexión con Karim, </strong>al que cada día se asemeja más en la inteligencia y sutileza de su juego.

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