La situación que se ha encontrado Endrick al volver de sus vacaciones no entraba en ningún guion. El delantero brasileño adelantó su regreso tras el Mundial con la ilusión de pelear un sitio, y se topó con un reto que se antoja casi imposible de superar. Prácticamente condenado al ostracismo. La plantilla contaba con dos arietes a las órdenes de Mourinho, Mbappé y Gonzalo García, pero la salida del canterano tomó forma —el anuncio de su fichaje por el Fulham de Arbeloa es inminente— y ahí pareció abrirse una rendija para que Endrick volviera a disputarle la titularidad al francés.

