Para alguien que no conozca la profesión es difícil de explicar que un domingo te acuestas a las 5 de la mañana viendo la nueva de Netflix y al día siguiente estás haciendo noche en Palma para después viajar a Leipzig, de imprevisto. Pero ahí estaba yo, en un hotel añoso de la isla, hablándole a mi nuevo ligue pasajero (que acabará en ‘ghosting’ por una de las dos partes) de cazar a Diomande como si fuese una misión secreta encargada por el CNI.

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