Pintadas contra la retirada de la concesión del Estadio de Vallecas en el barrio homónimo.

A la una del mediodía, bajo un sol de justicia que vacía las calles de Vallecas, apenas hay movimiento en los alrededores del estadio del Rayo Vallecano. Solo la llegada de algunos abonados que se dirigen a las taquillas rompe la monotonía. Son aficionados que se disponen a renovar el abono de una temporada que ni siquiera saben dónde comenzará. El club ha instalado una mesa con varias sillas y un ventilador junto a las taquillas para atenderles. Nadie tiene claro en qué recinto jugará el equipo el primer partido de Liga como local, previsto para el 20 de agosto ante el Alavés, pero muchos coinciden en que perder el carné no es una opción.

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Julián Torres, propietario del Bar Torres, local donde se junta la aficion del Rayo antes de los partidos.Julián Gallego posa junto a su recién renovado abono, a la entrada del estadio.

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