Privatizar la Copa del Mundo mediante la creación de una compañía que se quede con sus derechos y vender una parte de las acciones a inversores seleccionados por el hermano del yerno de Donald Trump. La disruptiva propuesta de Gianni Infantino, presidente de la federación internacional de asociaciones de fútbol (FIFA), mediante una nota de prensa precipitadamente publicada el martes, provocó un terremoto político e institucional que no deja de proyectar ondas expansivas sobre el fútbol y más allá. Desde el Congreso de Estados Unidos, en donde los demócratas denuncian el carácter “corrupto” de la relación de Infantino con Trump, hasta la UEFA, el regulador del fútbol europeo, que convocó a sus 55 miembros de urgencia para plantear un boicot al Mundial de fútbol, cuya próxima edición está previsto que se celebre en España, Marruecos y Portugal en 2030.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *