La selección de Italia se desintegra. Después de su ausencia en los tres últimos Mundiales consecutivos, la federación apostó por Paolo Maldini como director técnico y por Leonardo, su asesor, como las figuras que se encargarían de la regeneración de la nueva generación italiana que devolviera la gloria a la ‘Azzurra’ en todos sus estamentos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Ambos han abandonado su mandato, 16 días después de su nombramiento, por las desavenencias de la FIGC, incluido el presidente Giovanni Malagò, por el desembarco de Andrea Pirlo como nuevo seleccionador.

