Quizá desde que Aston Martin pusiese a su Mamba Negra, posteriormente caída en desgracia, en pista en el Test de Barcelona y que Lance Stroll lanzase que sólo la decoración se salvaba del primer AMR26, no había un día parecido al viernes del Gran Premio de Hungría para Aston Martin. Una jornada de reinicio al poner en pista el paquete de mejoras aerodinámicas, con la aparición de Adrian Newey («nos permitirá recuperar dignidad«, contó) y un Fernando Alonso recuperando parte de la competitividad. No pasó del 19º en los libres, pero puede pelear. Y eso ya es bastante relevante.

