No suele ser síntoma de tranquilidad en el Real Madrid cerrar una temporada sin nuevos trofeos en las vitrinas. Menos aún si el fenómeno no sucedía desde hace 15 años, cuando el club blanco despidió el curso 2010/2011 con las manos vacías tras la decepcionante etapa de Ettore Messina en el banquillo de la Caja Mágica. Un año después, la entidad hizo las maletas y se mudó al Palacio de los Deportes, en la calle Goya, donde la llegada de Pablo Laso inició uno de los ciclos más ganadores de la historia de la sección.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *