Hay una frase que siempre aparece antes de una final: “Es un partido más”. La escuchas durante toda la semana. La repite el entrenador, la gente del staff, los compañeros, la televisión… Y llega un momento en el que te convences de que es verdad: el balón pesa lo mismo, las porterías miden igual, son once contra once y todo consiste simplemente en jugar a fútbol. En parte es verdad, pero solo hasta que despiertas el día de la final.

