Dos minutos y 45 segundos tardaron los Heat en anotar su primera canasta. Por entonces, el runrún de la grada ya retumbaba en las paredes del American Airlines Center, una muestra del carácter de una afición, la de Miami, marcada por la exigencia y el consumo rápido de estímulos, síntoma también de un nuevo tiempo. Ahí, en esa prisa forzada por el ritmo de la gran ciudad, Jimmy Butler ha encontrado su armonía. El escolta, criado en Tomball, un distrito a las afueras de Houston (Texas), es el líder indiscutible de los de Florida. Anoche, en una muestra más, anotó 41 puntos, que acompañados por nueve rebotes, cinco asistencias, cuatro robos de balón y tres tapones, sellaron el primer golpe ante los Boston Celtics (118-107) en las finales de la Conferencia Este.

